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¿Cómo han evolucionado los mercados tras el COVID-19?

Elsa Moure | julio 28, 2020 | 0

La pandemia del COVID-19 ha tenido un enorme impacto en los mercados financieros. El miedo a una recesión económica provocada por la expansión del coronavirus hizo que, entre febrero y marzo, las principales plazas mundiales se desplomasen en una magnitud casi sin precedentes. 

Tres meses después, la crisis sanitaria parece controlada, y aunque los mercados se han recuperado de forma más o menos rápida, los expertos todavía pronostican una crisis económica que durará, al menos, dos años más. La situación actual de los mercados financieros anticipa unos años difíciles, que dependerán en buena medida de cómo evolucione la enfermedad.

 

Un marzo convulso para los mercados financieros

Durante los meses de febrero y marzo se produjeron algunas de las caídas más importantes de la historia en muchos índices. El 13 de marzo, el IBEX-35 sufrió la peor sesión de su historia, al caer un 14,06%, un porcentaje superior a la sesión del Brexit y de la caída de Lehman Brothers. 

El resto de plazas europeas no corrieron mejor suerte: el Cac y el Dax se dejaron más de un 12% y el FTSE británico, más de un 10%. En Estados Unidos, la caída fue similar. El Dow Jones sufrió la mayor caída desde el Lunes Negro de 1987, al dejarse un 10%, mientras que el S&P y el Nasdaq se desplomaron un 9,51% y un 9,43% respectivamente. 

A todo ello hay que sumar una nueva jornada negra que se produjo tan solo tres días después, el 16 de marzo, en otro lunes negro que fue aún peor para los índices americanos y asiáticos. De hecho, el Índice Dow Jones Industrial Average (DJIA) cayó un 12,93%, el S&P 500 perdió un 11,98% y el Nasdaq Composite, un 12,32%.

A todo ello hay que añadir lo que ocurrió con el precio del petróleo, en especial el West Texas Intermediate (WTI), que el 20 de abril cotizó en negativo por primera vez en su historia. Una circunstancia totalmente anómala provocada por los límites en la capacidad de almacenamiento del crudo pero que, sin embargo, supuso un soplo de aire fresco para la maltrecha economía española, ya que sirvió para rebajar su coste energético.

 

Tras la tempestad, volatilidad

Los principales mercados financieros tocaron fondo a finales del mes de marzo. Sin embargo, la incertidumbre y la volatilidad continuaban. El índice VIX, que se utiliza para estimar la volatilidad de los mercados, continuaba estando en niveles superiores a 25 puntos, el nivel que se utiliza de manera generalizada para determinar si un estado está estable o no. Un nivel que, a día de hoy, aún no ha logrado recuperar.

Sin embargo, la recuperación en los principales mercados financieros ha seguido una evolución en forma de “V” o, en tal caso, en forma de “U”. Algunos índices están a punto de recuperar sus niveles previos a la crisis, lo que hace pensar que la recuperación económica será un hecho en un horizonte temporal no demasiado elevado. 

Por ejemplo, el S&P 500 está a punto de alcanzar los datos registrados a principios de febrero que, recordemos, eran máximos históricos para este índice. Desde el mínimo que se alcanzó el 23 de marzo, el selectivo ha subido más de un 40%, en línea con los índices de otros países: Nikkei (+34%), FTSE 100 (+24%), IBEX-35 (+22%), CAC 40 (+34%), DAX alemán (+49%) o el Eurostoxx 50 (+39%). 

El caso del Nasdaq es paradigmático, ya que ha vuelto a niveles previos a la pandemia, que representaban máximos históricos del índice. Esta circunstancia viene a confirmar el buen comportamiento de las empresas con una amplia base tecnológica, que son las que menos han sufrido por la crisis sanitaria. 

 

La recuperación económica tras la pandemia

Desde el punto de vista económico, el COVID-19 provocó la mayor contracción de la actividad económica desde que existen registros. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB cayó un 5,2% en tan solo un trimestre, algo que se esperaba atendiendo a la magnitud del evento.

Las previsiones sobre la evolución de la economía mundial no son nada halagüeñas. El FMI anticipa una caída del PIB del -12,8% para 2020 y el Banco de España ha empeorado la cifra, ya que cree que la actividad caerá por encima del 15%. 

Sin embargo, los principales organismos ya anticipan una recuperación bastante más rápida que en anteriores crisis, y los principales países seguirán una senda de crecimiento a lo largo de 2021. En el caso particular de España, el crecimiento esperado será superior al 6% para el próximo año.

Todas estas perspectivas dependen, en buena medida, de lo que ocurra en los próximos meses. Una segunda ola de la pandemia de magnitud similar a la primera podría ser devastadora para la economía, especialmente si obliga de nuevo a paralizar toda actividad no esencial, como ya ocurrió en España entre los meses de marzo y abril.

 

Una política fiscal y monetaria sin precedentes

Los bancos centrales y los Gobiernos han sido los principales catalizadores de esta recuperación, gracias en parte a todos los recursos inyectados al circuito financiero en un esfuerzo monetario y fiscal sin precedentes. 

El Banco Central Europeo amplió su programa de compras de activos, adjudicando un total de 1,308 billones de euros a un total de 742 entidades a nivel europeo, el mayor importe jamás repartido por la institución a través de sus operaciones de refinanciación. 

La Reserva Federal, por su parte, inyectó 700.000 millones de dólares, y algo similar han hecho el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, que han ampliado su balance a niveles récord para hacer frente a la crisis.

A nivel fiscal, los Gobiernos han apostado por un incremento del gasto público. El déficit presupuestario estadounidense debería representar cerca del 20% del PIB a finales de año y el de la zona euro, el 10%. La mayoría de ellas se ha materializado en forma de subvenciones directas aunque, en algunos casos, como en España, se ha habilitado un programa de avales públicos para otorgar financiación a pymes y autónomos afectados por la pandemia.

 

 

 

 

 

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