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    Clases de fondos de inversión: Tu banco no te hablará de ellos

    María Belandia | septiembre 27, 2019 | 0

    Los fondos de inversión pueden ser clasificados en distintos grupos en base a varios criterios. El más conocido e intuitivo es catalogar los fondos por el tipo de activos en los que  invierte su patrimonio. Así, podemos encontrar fondos de renta variable, de renta fija, mixtos, etcétera. Pero otro criterio a la hora de clasificar los fondos algo menos conocido, pero no por ello menos relevante, son las clases de los fondos.

    Las clases son las diferentes versiones que podemos encontrar de un mismo producto que se comercializa a distintos precios o que conllevan una distinta comisión de gestión para los partícipes en función de si el destinatario final es un minorista, un inversor institucional o un banco privado.

    Las distintas clases de un fondo tienen el mismo nombre diferenciándose únicamente en una sola letra mayúscula (A, B, C, I, P…) que denota al tipo de destinatario y su clase. Aunque no todas las gestoras utilizan la misma nomenclatura para indicar la clase del fondo, esta puede identificarse sin ambigüedad gracias al código ISIN que cada clase está obligada a tener. Sobre la importancia de la clase de un fondo y por qué en Finanbest apostamos por llevar a nuestros clientes las ventajas de las clases limpias incluso a los pequeños ahorradores, vamos a profundizar a continuación.

     

    ¿Por qué mi banco no es transparente con las diferentes clases de fondos?

    Para entender cómo son las clases en los fondos vamos a imaginar la siguiente analogía histórica. Supongamos que estamos en la Europa del Antiguo Régimen. La población de cada país sería un fondo de inversión y cada uno de los estamentos -pueblo llano, burguesía, nobleza y clero- sería cada una de las clases que tiene ese fondo. 

    El pueblo llano se asociaría con los minoristas o pequeños inversores, al igual que los campesinos eran quienes tenían que pagar la mayoría de tributos en aquella época, los fondos de clase minorista son los que soportan las mayores comisiones en sus fondos. El equivalente de la burguesía en clases de fondos sería la banca privada o grandes patrimonios.

    Los comerciantes que conseguían prosperar y enriquecerse en el Antiguo Régimen estaban obligados al pago de impuestos. Sin embargo, era frecuente que la burguesía pudiera comprar algún tipo de título nobiliario que le permitiera obtener privilegios -entre ellos- el tener que pagar menos impuestos.

    Algo similar sucede con los fondos de clase banca privada, que soportan menos comisiones que los de clase retail, pero más que los de clase institucional o limpia. Finalmente la nobleza y el clero serían los inversores institucionales. Este estamento estaba eximido del pago de impuestos, salvo alguna circunstancia excepcional que por motivos de alguna crisis grave (por ejemplo en caso de guerra) el monarca del país les estableciera algún tributo transitorio para sufragar los costes. Al igual que este estamento soportaba la menor carga fiscal posible de su época, los fondos de clase institucional o limpia son los que soportan las menores comisiones no teniendo que pagar las comisiones de distribución o retrocesión del fondo.

    Es muy probable que tu banco nunca te haya comentado esta información cuando decidió invertir en alguno de los fondos que te ofertaron. El motivo: al banco le interesa que sus clientes metan su dinero en los fondos con la clase más baja posible, pues así más alta será la comisión de gestión que cobre esa gestora y también más probable será que un mayor importe de esta vaya al banco en forma de comisión de retrocesión. (No olvidemos que nuestra entidad financiera es uno de los distribuidores de dicho fondo).

     

     ¿Qué son los fondos de clase institucional?

    Los fondos de clase institucional o clase limpia son aquellos que soportan el menor pago de comisiones. El motivo de esto es que en esta clase de fondos la gestora no paga comisiones de retrocesión a sus distribuidores con lo que el coste que traslada a sus clientes en forma de comisión de gestión a sus clientes es mucho más bajo que en fondos de clases más bajas. El motivo de este privilegio es que los grandes inversores institucionales mueven enormes sumas de dinero que son deseadas por cualquier gestora de fondos y a fin de reclamar su atención, las gestoras ofrecen a este tipo de inversores condiciones mucho mas ventajosas que al resto.

     

    ¿Cómo funciona un fondo de clase institucional?

    Para tener una idea más clara de lo importante que supone la diferencia de clases en los fondos y como funciona un fondo de clase institucional veamos este ejemplo. Un fondo tradicional de renta variable de clase minorista aplica una comisión de gestión que puede estar alrededor del 1,5%, pudiendo incluso superar el 2,0%. Supongamos que de esos 1,5 puntos porcentuales aproximadamente 0,5 son en concepto de retrocesión y 0,25 como descuento a las plataformas. Con la clase limpia de ese mismo fondo, la comisión de gestión que se paga sería bastante menor, alrededor de un 0,75% al no tener que trasladar al cliente ni la comisión de retrocesión ni el descuento a las plataformas. Esto es así, porque frecuentemente la clase retail o minorista soporta una comisión entre 0,1 y 0,5 puntos porcentuales más alta que la que tiene la clase de banca privada, que a su vez suele tener una comisión de gestión entre un 0,10% y un 0,50% más alta que la clase institucional o limpia. De esta forma, entre un mismo fondo de inversión por diferencias de clase se puede pagar en concepto de comisiones hasta un 1% más.

    Los fondos de clase limpia o institucional suelen tener un capital mínimo exigido demasiado elevado como para que un minorista pueda entrar directamente en ellos ¿Significa eso que el perfil del pequeño inversor de ningún modo puede beneficiarse de las ventajas de esta clase de fondos? Nada más lejos de la realidad. Gracias a roboadvisors como Finanbest, que buscamos ofrecer a nuestros clientes la mejor relación en rentabilidad riesgo, tenemos dentro de nuestras carteras de inversión fondos de clase limpia a los que pueden acceder mediante una inversión mínima de 3.000 euros para que un cliente disfrute de nuestros servicios. Nuestro objetivo es trasladarle a nuestros clientes la rentabilidad que ofrece el mercado al menor coste posible, de ahí que los fondos que soportan comisiones más bajas abunden en nuestros portfolios. El resultado es que ofrecemos un producto con rentabilidades superiores a la media de los fondos equivalentes, de acuerdo con datos de Inverco.

     

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